El comercio mundial está en una encrucijada, donde factores estructurales y tecnológicos redefinen su rumbo. Este artículo explora los desafíos y los puntos de inflexión que marcarán el próximo quinquenio.
En 2025, la economía global alcanzará cifras históricas. La UNCTAD proyecta un flujo comercial de más de 35 billones de dólares, mientras que en el primer semestre de ese año se añadieron 500.000 millones de dólares respecto al periodo precedente.
El comercio de bienes creció un 6% interanual en la primera mitad de 2025 y la OMC elevó su previsión a un incremento del 2,4% en mercancías, impulsado por inventarios y el auge de productos relacionados con inteligencia artificial.
Sin embargo, existe volumen récord con crecimiento desacelerado. Algunos expertos estiman un avance moderado del 3%, mientras escenarios más adversos plantean caídas de hasta −1,5% si se recrudecen tensiones arancelarias.
En la última década, el mundo comercial ha sufrido un aumento global de barreras comerciales debido a subidas arancelarias recíprocas entre grandes potencias.
El Banco Mundial revisó el crecimiento previsto para 2025 a solo 1,8%, la mitad del promedio de las dos décadas anteriores. Para el 48% de líderes logísticos, esta incertidumbre es el desafío número uno.
Más allá de los aranceles, proliferan barreras regulatorias y técnicas: normas sanitarias, fitosanitarias, estándares laborales y requisitos de localización de datos.
El Índice de Barreras al Comercio Digital 2025 revela un aumento de restricciones en Europa Occidental, con controles sobre flujo y almacenamiento de información que frenan el crecimiento.
Conflictos regionales y sanciones generan disrupciones de suministro e incertidumbre de precios. Los bloqueos entre EE. UU. y China, y las restricciones a exportaciones de chips y minerales estratégicos, ponen en jaque a industrias enteras.
La automatización y el comercio electrónico emergen como palancas de crecimiento. El uso de vehículos autónomos y drones en rutas internacionales reduce tiempos y costes, mientras puertos inteligentes optimizan el flujo de mercancías a través del IoT.
Soluciones de blockchain e inteligencia artificial mejoran trazabilidad, transparencia y gestión de riesgos. Estas herramientas detectan fraudes y agilizan procesos aduaneros.
El comercio electrónico transfronterizo crece a un ritmo anual superior al 15%. Plataformas tecnológicas permiten a pymes acceder a nuevos mercados sin necesidad de grandes inversiones en infraestructura.
Los países desarrollados enfrentan el reto de reestructurar cadenas de valor, mientras economías en desarrollo tienen la oportunidad de atraer inversiones verdes y tecnológicas. El friendshoring, o comercio con naciones aliadas, redefine alianzas tradicionales.
Para las grandes corporaciones, la diversificación de proveedores y la inversión en resiliencia son esenciales. Las pymes deben centrar sus esfuerzos en nichos especializados y colaborar en redes globales.
El futuro del comercio combina desafíos y posibilidades sin precedentes. A pesar de las barreras, la digitalización y la innovación abren caminos para un mercado más ágil y sostenible.
Empresas y gobiernos deben adaptarse con agilidad y visión estratégica, colaborando en estándares y tecnologías compartidas. Solo así podremos transformar los obstáculos en nuevas oportunidades de crecimiento.
Referencias