En el ecosistema financiero actual, los fondos de inversión han evolucionado hasta convertirse en actores clave tanto en la concesión de préstamos como en el mercado de valores.
Un fondo de inversión es una institución de inversión colectiva que agrupa los recursos de múltiples ahorradores para invertirlos de manera conjunta en una cartera diversificada de activos. Su objetivo principal es canalizar el ahorro hacia los mercados, buscando una combinación de rentabilidad y diversificación del riesgo.
Las figuras esenciales en un fondo de inversión son:
La operativa básica incluye la suscripción y reembolso de participaciones, cuyo valor se determina por el valor liquidativo, así como la posibilidad de traspasos internos sin tributación inmediata.
En España, las comisiones que gravan estos productos están reguladas para proteger al inversor:
Este marco normativo convierte a los fondos en intermediarios de crédito sólidos, capaces de canalizar liquidez hacia empresas y particulares.
Tras la crisis financiera, surgió la financiación alternativa, y los fondos se consolidaron como actores fundamentales en el segmento de direct lending. Estos vehículos ofrecen préstamos directos a compañías, saltándose el canal bancario tradicional.
Sus ventajas competitivas incluyen:
Los productos y estructuras de préstamo más habituales son:
El perfil de empresas usuarias suele ser variado: desde startups con alto potencial de crecimiento hasta grandes corporaciones que buscan refinanciar deuda o financiar expansiones sin las limitaciones bancarias tradicionales.
Asimismo, existen fondos específicos denominados “fondos de préstamos” o loan funds, que operan casi exclusivamente otorgando crédito directo y participando en préstamos sindicados, deuda mezzanine y otras estructuras de capital-riesgo.
La Orden ECM/1155/2025, aprobada el 14 de octubre de 2025, regula el préstamo de valores por parte de las Instituciones de Inversión Colectiva en España. Esta normativa responde al interés por mejorar la liquidez y eficiencia del mercado de valores.
El préstamo de valores permite a un fondo prestar temporalmente sus acciones, bonos u otros títulos a terceros, a cambio de una remuneración. Los principales beneficios de esta práctica son:
Por su parte, los prestatarios suelen ser inversores que buscan tomar posiciones cortas o cubrir riesgos, devolviendo los valores al término del contrato.
La norma establece requisitos estrictos en materia de transparencia, garantía y reparto de ingresos entre la gestora y los partícipes, garantizando una actuación en interés de los inversores y preservando la seguridad jurídica.
En concreto, la Orden ECM/1155/2025 exige:
Con estas medidas, los fondos de inversión afianzan su papel como agentes dinamizadores del mercado, contribuyendo a su eficiencia y profundidad.
Los fondos de inversión, desde un enfoque global, actúan como puentes financieros que conectan el ahorro de particulares e instituciones con la necesidad de capital de empresas y emisores de valores. Su capacidad de innovar en productos de préstamo, unida a su incorporación al mercado de renta fija y a los nuevos aprendizajes regulatorios, los posiciona como piezas fundamentales de un sistema financiero más amplio y diversificado.
Para los inversores, comprender estos mecanismos y la normativa vigente es esencial para tomar decisiones informadas y aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen los fondos en el ámbito del crédito y el préstamo.
En un entorno económico dinámico, la colaboración entre fondos, empresas y mercados de valores se perfila como una fuente de crecimiento y estabilidad para todos los participantes.
Referencias