El desafío de erradicar la pobreza extrema se ha convertido en una prioridad urgente para la comunidad internacional. A pesar de avances históricos, el año 2025 muestra cifras alarmantes que requieren voluntad política y compromiso renovados. La inversión y la cooperación son herramientas clave para revertir esta tendencia y ofrecer una vida digna a millones de personas.
Este artículo explora las causas, cifras y soluciones prácticas para afrontar el reto de la pobreza global. Ofrece un panorama completo de la situación actual y propone estrategias de inversión que pueden marcar una diferencia real de cara a 2030.
En 2025, aproximadamente 808 millones de personas viven en pobreza extrema, lo que representa el 9.9% de la población mundial. Aunque hay una ligera disminución respecto a 2024, cuando la cifra alcanzó 839 millones, el progreso es insuficiente y se proyecta una reducción modesta a 10.1%.
El incremento de la línea de pobreza internacional de 2.15 a 3.00 USD diarios (PPA 2021) refleja mejor las realidades económicas contemporáneas. Bajo esta nueva línea, entre 1990 y 2022, 1.5 billones de personas escaparon de la pobreza, 200 millones más que con el umbral anterior.
Más allá de los ingresos, la pobreza multidimensional evalúa las carencias en servicios esenciales. En 2025, 1.1 billones de personas sufren pobreza multidimensional aguda, de las cuales más de la mitad son niños. Estas deprivaciones incluyen vivienda inadecuada, saneamiento deficiente y falta de acceso a electricidad.
Además, 887 millones de personas enfrentan al menos un riesgo climático severo, lo que agrava las dificultades y hace que la erradicación de la pobreza sea aún más compleja. Sin un enfoque integral, estas vulnerabilidades seguirán perpetuando el ciclo de exclusión.
Las tasas de pobreza extrema varían significativamente según la región. En África Subsahariana, la pobreza extrema afecta al 46% de la población, la más alta del mundo. En África Central y Occidental, la tasa aumentó de 32.8% a 35.7%, sumando 15.6 millones de personas con menos de 3 USD diarios.
Según los datos de 2025-2026, los países con las tasas más elevadas de pobreza extrema incluyen a South Sudan, Somalia, Nigeria, Pakistán, India y Madagascar, este último con aproximadamente 75% de su población bajo la línea de pobreza.
Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hacia 2030, se estima una brecha de financiamiento de hasta 3 billones de USD anuales. Es evidente que la ayuda oficial al desarrollo no basta: se requiere la movilización de recursos públicos, privados, locales y multilaterales.
Para acelerar la reducción de la pobreza y cerrar la brecha de financiamiento, proponemos las siguientes estrategias:
La colaboración entre gobiernos, organismos internacionales, sector privado y sociedad civil es fundamental. Cada actor debe aportar según sus capacidades, orientando los recursos hacia intervenciones probadas y escalables.
La erradicación de la pobreza extrema puede parecer un objetivo ambicioso, pero la historia demuestra que con compromiso colectivo y estrategias innovadoras, es posible transformar realidades. Cada inversión, por pequeña que sea, genera un efecto multiplicador en las vidas de millones.
En última instancia, la lucha contra la pobreza es una carrera de largo aliento. Requiere paciencia, adaptación constante y seguimiento riguroso. Sin embargo, la recompensa es invaluable: un mundo más justo, próspero y sostenible para las generaciones futuras.
Referencias