En noviembre de 2025, el sector energético afronta un momento decisivo. Por primera vez, las fuentes limpias atraen un flujo de capital sin precedentes, desplazando a los combustibles fósiles y sentando las bases de un modelo más sostenible.
Este artículo explora las cifras más recientes, las dinámicas regionales, las tecnologías clave y los retos por superar, ofreciendo una visión práctica para inversores, gobiernos y ciudadanos comprometidos.
La inversión total en energías renovables proyectada para 2025 alcanza los $780 mil millones, superando al sector petrolero por $237 mil millones. Solo la energía solar fotovoltaica congrega $450 mil millones, consolidándose como la categoría líder.
En el primer semestre de 2025 se destinaron $386 mil millones a nuevas renovables, lo que supone un crecimiento del 10% interanual. La eólica marina, con $39 mil millones, ya supera la cifra anual de 2024.
Estos datos reflejan una doble apuesta global por tecnologías limpias: en 2025, las inversiones en renovables y almacenamiento superan los $2,2 billones, el doble que los $1,1 billones destinados a fósiles.
En la primera mitad de 2025, las renovables lograron el 34,3% de la generación mundial, superando al carbón (33,1%) como fuente principal. Solar y eólica cubrieron el 100% del aumento en la demanda, una señal clara de la velocidad de esta transformación.
La participación específica alcanzó un 8,8% para la solar (+31% interanual) y un 9,2% para la eólica (+7%). Mientras tanto, la hidroeléctrica mantiene un 13,5% y la bioenergía un 2,8%.
De mantenerse las tendencias, la capacidad renovable instalada podría triplicarse para 2030, llegando a 7.793 GW. Sin embargo, aún existe un déficit del 15% en capacidad y del 28% en generación respecto a las metas de la Agencia Internacional de la Energía.
China lidera la expansión global, responsable del 66% de la nueva capacidad solar y del 69% de la eólica en 2025. En el primer semestre, aportó el 43% del incremento solar y el 44% del eólico mundial.
Asia Sudoriental y Latinoamérica avanzan con notables aceleraciones. Brasil e India destacan por sus proyectos solares y eólicos, mientras que Estados Unidos experimentó una moderación en inversiones durante 1H 2025, influida por el clima político previo a las elecciones.
Se espera que los países del G20 aporten más del 80% de la capacidad renovable global hacia 2030, consolidando un reparto geográfico que integra economías maduras y emergentes.
La energía solar fotovoltaica líder absoluto se traduce en una capacidad instalada anual cuatro veces mayor a la de 2021. Mientras tanto, la eólica sigue consolidando su posición con grandes proyectos onshore y offshore en Europa y Asia.
El almacenamiento en baterías se consolida como elemento indispensable para integrar altos niveles de renovables en las redes eléctricas, mitigando la intermitencia.
Entre los factores que aceleran el despliegue destacan el desplome de costos en tecnologías clave y los marcos regulatorios favorables. Sin embargo, siguen presentes desafíos estructurales.
La políticas públicas y subvenciones decisivas son cruciales para sostener el ritmo actual. A la vez, la incertidumbre geopolítica y electoral puede frenar flujos de inversión, como ocurrió en Estados Unidos durante los primeros meses de 2025.
La electrificación de la movilidad, la industria y los edificios demanda más generación limpia y redes inteligentes. La innovación tecnológica y digitalización jugarán un papel esencial para optimizar sistemas y reducir pérdidas.
Invertir en renovables no solo asegura retornos financieros, sino que también fortalece la seguridad energética y contribuye a la mitigación climática. Cada actor —desde gobiernos hasta ciudadanos— tiene un rol clave.
La transición es imparable. Con visión global y cooperación, podemos consolidar un modelo energético justo, eficiente y respetuoso con el planeta.
Referencias