Solicitar crédito es un paso decisivo en la vida personal y de negocios. Una mala elección puede generar sobreendeudamiento, morosidad y un historial crediticio dañado.
El crédito —ya sea de consumo, hipotecario, automotriz, tarjetas o empresarial— es una herramienta financiera útil para alcanzar metas, desde adquirir un hogar hasta impulsar una pyme. Sin embargo, un error en la solicitud puede encarecer el financiamiento, limitar futuras opciones y afectar negativamente el score.
En EE. UU., cerca de 1 de cada 5 consumidores tiene al menos un error en su informe crediticio, lo que dificulta la aprobación de nuevos créditos. En Perú, el 68,3 % de las PYMES solicitó financiamiento en los últimos cinco años, pero un 18 % fue rechazado, principalmente por falta de historial y alta percepción de riesgo.
Por eso, revisar tu score y entender tu perfil antes de pedir crédito es tan relevante como comparar tasas y plazos.
Muchas personas aceptan la primera oferta que ven, ya sea publicidad en redes o la banca habitual. Esto puede resultar en:
Comparar el TAE, comisiones de apertura, mantenimiento, seguros asociados y penalizaciones por pago anticipado es esencial. Una diferencia de 2 puntos porcentuales en la tasa anual puede convertir un crédito de 10 000 USD en uno que cueste miles de dólares más a lo largo de la vida del préstamo.
Suelen presentarse como buenos candidatos, pero para el banco son de alto riesgo. No revisar el historial crediticio ni el score antes de solicitar genera:
Los factores que más afectan la calificación incluyen:
Conocer estos puntos te permitirá corregir la hoja de ruta antes de acudir al banco.
Firmar sin entender las cláusulas en letra pequeña es una receta para sorpresas desagradables. Entre los cargos ocultos más comunes están:
El uso de lenguaje excesivamente técnico facilita que se firmen documentos sin comprensión. Tómate el tiempo de aclarar cada punto y preguntar por cualquier término confuso.
Solicitar un monto sin tener claro el uso concreto lleva a pedir de más o de menos. Pedir más implica cuotas más altas, más intereses y un riesgo de impago mayor. Pedir menos puede obligarte a costear parte del proyecto con ahorros, restando liquidez.
En el caso de PYMES, la falta de proyecciones de flujo de caja y de un análisis detallado de necesidades (capital de trabajo, inversión o refinanciamiento) explica gran parte de los rechazos o deudas mal dimensionadas.
Adquirir un préstamo para un nivel de vida que supera tu capacidad real es un camino al estrés financiero. La relación cuota/ingresos —o ratio deuda/ingresos— no debería exceder un porcentaje razonable. Muchos expertos sugieren que la carga de deuda mensual no supere el 30 % de los ingresos netos.
Un auto o una vivienda demasiado caros implican costos colaterales: seguros, impuestos, mantenimiento. Antes de comprometerte, calcula todos los gastos asociados y compara con tu presupuesto.
Presentar solicitudes simultáneas en varios bancos genera múltiples consultas duras al informe de crédito. Cada consulta puede bajar tu score y los prestamistas interpretan esta práctica como señal de desesperación.
La mejor estrategia es usar simuladores o precalificaciones, comparar condiciones y luego elevar una única solicitud bien pensada.
Un historial deficiente o inexistente es una de las mayores banderas rojas para cualquier entidad financiera. En Perú, la falta de historial y la alta percepción de riesgo explican el 18 % de rechazos a PYMES.
Revisar periódicamente tu informe crediticio te ayuda a detectar errores y fraudes antes de que causen daños irreversibles.
Evitar tropiezos al solicitar crédito implica planificación, análisis y comparaciones cuidadosas. Antes de presentar tu solicitud, sigue estos pasos:
Con estos hábitos podrás acceder a mejores condiciones, proteger tu score y asegurar que tu endeudamiento sea sostenible y beneficioso para tus metas personales o de negocio.
Referencias