En un mundo en constante transformación, los fondos temáticos globales surgen como una herramienta de inversión que captura las grandes tendencias que definirán las próximas décadas. Desde la inteligencia artificial hasta la transición energética, estos vehículos reúnen lo mejor de la potencial de crecimiento estructural que ofrecen las megatendencias, más allá de la volatilidad de corto plazo.
Un fondo temático es, esencialmente, un fondo de inversión de renta variable o mixto cuya cartera diversificada por megatendencias gira en torno a uno o varios temas definidos: inteligencia artificial, envejecimiento poblacional, energías limpias, ciberseguridad, agua, entre otros.
A diferencia de un fondo sectorial tradicional que se centra únicamente en un sector (como salud o tecnología), el fondo temático puede incluir empresas de entorno global y multisetorial, siempre que el negocio de cada compañía esté alineado con la narrativa de futuro elegida.
Los fondos temáticos agrupan inversiones en torno a grandes tendencias que transforman la economía y la sociedad. Entre las categorías más habituales destacan:
El gestor de un fondo temático define primero la tendencia central y, mediante un análisis exhaustivo, selecciona empresas cuya actividad principal esté directamente vinculada al tema. Esta metodología busca un potencial de crecimiento estructural alineado con el horizonte temporal de la tendencia.
Para reducir riesgos específicos, se suele combinar la inversión en grandes líderes globales con compañías small & mid caps en fase de crecimiento, capaces de multiplicar su valor a medida que la megatendencia madura.
El enfoque típicamente es de mediano y largo plazo, orientado a capturar valor a lo largo de años o décadas, en lugar de buscar movimientos tácticos de corto plazo.
Además, al ser fondos de carácter global, su construcción obvia límites geográficos o índices nacionales, centrándose exclusivamente en la relevancia de cada negocio para la temática elegida.
El mercado de fondos temáticos globales ha experimentado un crecimiento sin precedentes. Según el Global Thematic Fund Landscape Report 2025 de Morningstar, los activos gestionados alcanzaron los USD 779.000 millones en el tercer trimestre de 2025, marcando un máximo histórico en tres años.
Europa sigue siendo la región de mayor peso, aunque su cuota ha caído por debajo del 50% por primera vez en una década. Estados Unidos destaca por un crecimiento del 50% en el mismo periodo, impulsado por la proliferación de ETFs activos, y Asia, especialmente China, ha elevado la participación del “Resto del Mundo” al 32%.
Los fondos temáticos han brillado en términos de rentabilidad, si bien con mayor volatilidad. En el primer semestre de 2025, rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros, pero muchas carteras temáticas superaron ampliamente los índices globales.
Un ejemplo: las carteras temáticas de una firma lograron un +16,6% en USD, casi el doble del +8,6% de competidores y muy por encima del MSCI ACWI (+10%) y de la renta fija global (+2,3%). Dentro de estas, la estrategia de Consumer Brands rindió +14,2%, más de tres veces la media rival.
En el primer trimestre de 2025, los ETFs de Pharma Breakthrough, Cyber Security Innovation y Clean Energy de una gestora destacaron con Sharpe ratios superiores a los del MSCI World, aunque con volatilidades anuales en el rango del 20–27%.
De cara al futuro inmediato, los gestores de grandes firmas coinciden en priorizar:
Para quienes deseen incorporar fondos temáticos globales en su cartera, es esencial mantener una visión de diversificación inteligente y sostenible. Considera estos puntos:
1. Horizonte de inversión: apunta a plazos de 5 a 10 años para aprovechar el desarrollo completo de las megatendencias.
2. Comisión y estructura: compara los costes de gestión y la composición de las carteras, buscando un equilibrio entre liderazgo global y exposición a compañías en crecimiento.
3. Riesgo y volatilidad: evalúa tu tolerancia, ya que estos fondos pueden registrar oscilaciones superiores a los índices tradicionales.
4. Duplicar la diversificación: combina temáticos con fondos tradicionales (índices globales, renta fija) para reducir la correlación y aumentar el potencial de retorno ajustado.
Los fondos temáticos globales representan una ventana de inversión hacia el futuro, alineando capital con las fuerzas que moldearán nuestro mundo. Adoptar una estrategia consciente, con bajo solapamiento con índices tradicionales y un horizonte de medio a largo plazo, puede no solo potenciar el rendimiento, sino también contribuir a la transformación sostenible de la economía global.
Invertir en estas soluciones temáticas es, en última instancia, apostar por el progreso: una decisión informada, emocional e inteligente para quienes buscan generar impacto y resultados.
Referencias