La propiedad intelectual ha emergido como uno de los pilares fundamentales del crecimiento económico y la competitividad global. Este artículo explora su alcance, cifras recientes, marcos jurídicos y su impacto en empresas de todos los tamaños.
La propiedad intelectual abarca derechos sobre activos intangibles que confieren a sus titulares exclusividad y protección legal. Estos activos adquieren valor estratégico, financiero y comercial en un mundo cada vez más digital e interconectado.
Según los Indicadores Mundiales de Propiedad Intelectual 2025, el año 2024 marcó nuevos récords en la presentación de solicitudes de patentes, marcas y diseños industriales.
Las solicitudes mundiales de patentes en 2024 rozaron los 3,7 millones, superando los 3,6 millones del año anterior. Las marcas sumaron 15,2 millones de inscripciones, mientras que los diseños industriales alcanzaron cerca de un millón, ambos en máximos históricos.
El Índice Mundial de Innovación (GII) 2025, que cubre 139 economías y utiliza más de 80 indicadores, revela una desaceleración del gasto global en I+D. El crecimiento se situó en un 2,9 % en 2024, la tasa más baja desde 2010, mientras que la inversión empresarial apenas avanzó un 1 %.
En el corto plazo, las solicitudes internacionales de patentes vía PCT subieron un 4,3 %, con repuntes destacados en la República de Corea (+7 %) y descensos en Estados Unidos, Japón y Alemania. La inversión parcial en I+D se elevó un 9 %, y la adopción de tecnologías como vehículos eléctricos alcanzó tasas de hasta el 25 % en algunas regiones.
La PI se integra en el conjunto más amplio de activos intangibles, que incluyen desde software hasta bases de datos y know-how. Su gestión efectiva se traduce en ventaja competitiva y generación de valor sostenible.
Estos datos, provenientes de un estudio conjunto EUIPO–Oficina Europea de Patentes, demuestran que las empresas que invierten en patentes, marcas o diseños industriales obtienen rendimientos laborales y salariales sustancialmente superiores.
La coordinación internacional de la PI recae en organismos y tratados que facilitan la protección en múltiples jurisdicciones.
A nivel regional, la EUIPO y la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) modernizan sus procesos con herramientas de inteligencia artificial y amplían sus competencias para adaptarse a nuevas realidades, como la protección de indicaciones geográficas artesanales.
El GII 2025 sitúa a Suiza, Suecia, Estados Unidos, República de Corea y Singapur en los primeros puestos de innovación. China se posiciona entre los diez primeros, consolidando su avance en I+D y patentes.
En Europa, España ocupa el puesto 29 a nivel mundial y el 18 entre 39 países europeos, con desafíos para escalar posiciones. La clave radica en fortalecer la inversión en I+D, mejorar la transferencia tecnológica y fomentar la cultura de registro de PI.
El concepto de “innovación en la encrucijada” resume el momento crítico que vive la inversión global en I+D. Para recuperar el ritmo de crecimiento, es necesario:
La digitalización de procesos y el uso de inteligencia artificial en el examen de solicitudes acelerarán los tiempos de protección, reduciendo la incertidumbre y permitiendo a las empresas aprovechar sus invenciones antes que la competencia.
Las patentes y la propiedad intelectual se consolidan como activos estratégicos de alto valor que impulsan la competitividad, promueven la innovación y generan empleo de calidad. Comprender sus mecanismos, tendencias y cifras globales es esencial para diseñar políticas efectivas y estrategias empresariales sólidas.
El futuro de la economía del conocimiento dependerá de la capacidad de las naciones y las empresas para gestionar, proteger y monetizar su capital intelectual con visión global.
Referencias